Se hace necesario determinar si existe una diferencia esencial entre la narración breve y la de largo aliento, es decir, entre el cuento y la novela. No basta la obvia diferencia de extensión. Hay en la naturaleza de cada uno de estos dos géneros suficientes sellos de identidad como para distinguirlos en términos de procedimientos de composición y también de resultados estéticos.
El cuento suele ser circunstancia. Se trabaja a partir de una anécdota y constituye una experiencia explosiva. Sobre todo en el cuento más moderno, los personajes no están minuciosamente caracterizados sino construidos mediante rasgos vigorosos y significativos. Podríamos decir que en el cuento se cumple esa sinécdoque según la cual una parte del todo, el personaje, representa al todo, la humanidad, mediante una circunstancia que permite ver más allá de ella misma.
La novela, en cambio, es desarrollo, progresión. Se profundiza, no mediante un golpe certero e inolvidable sino mediante una inolvidable, en el mejor de los casos, secuencia de acontecimientos extraordinarios o extraordinariamente contados. Dice Julio Cortázar:
Un cuento, en última instancia, se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión escrita de esa vida libran una batalla fraternal. Y el resultado de esa batalla es el cuento mismo, una síntesis viviente a la vez que una ida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia. Sólo con imágenes se puede conseguir esa alquimia secreta que explica la profunda resonancia que un gran cuento tiene entre nosotros.
La novela se desarrolla en el papel, y por lo tanto en el tiempo de lectura, sin otros límites que el agotamiento de la materia novelada; por su parte, el cuento parte de una noción de límite, y en primer término de límite físico.
La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un “orden abierto”, novelesco, mientras que una fotografía lograda supone una ceñida limitación… El fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos, sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fragmento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento. (CORTÁZAR, 1993).
El narrador, una voz de papel
El narrador es una voz ficcional que asume la función de contar los hechos de una historia. Es una figura de papel que solo existe en la narración y por la narración, ya que únicamente es posible encontrarlo mediante sus palabras.
En los cuentos, las formas pronominales indican la persona que narra. La primera persona narrativa puede ser protagonista o testigo de los hechos que protagonizan otros. Se usa, por su parte, la tercera persona para distanciarse de los hechos y conseguir mayor grado de objetividad o mayor profundización en los pensamientos y sentimientos de los personajes.
El narrador también se pone de manifiesto por medio de marcadores de espacio (acá, en este lugar, etc.) y de tiempo (ahora, ayer, en aquel tiempo, siempre, etc.).
En los cuentos, se escucha la voz del narrador. Él es quien organiza la historia de un relato, da protagonismo a los personajes y los deja hablar cuando lo considera conveniente.
Entre sus palabras y la de los personajes, puede haber una mayor o menor distancia. Es decir, el narrador puede reproducir textualmente las palabras de los personajes para distanciarse de ellos y lograr una mayor objetividad (discurso directo - diálogos), o puede acercarse a ellos incluyendo su discurso dentro del propio (discurso indirecto).
¿Cómo se elige el narrador adecuado?
Después de ver las funciones del narrador surge la pregunta de cómo elegir al adecuado, cómo saber cuál se adapta mejor a la historia a narrar.
Lamentablemente, no hay una respuesta correcta a esta pregunta o, mejor dicho, no hay una única respuesta correcta. Para poder elegir un tipo de narrador, es necesario tener claro qué se quiere contar y cómo, así como las sensaciones que se pretenden crear en el lector.
Es importante tener en claro que forma y contenido deben ir de la mano en una narración. Esto quiere decir que el tipo de narrador elegido debe ser coherente con lo que se está contando. Si un/una escritor/a quiere mostrar los hechos narrados como “objetivos”, es conveniente usar un narrador en tercera persona, con el cual quien narra se ubica fuera de los acontecimientos, desde un lugar exterior. A veces, puede querer mostrar a los lectores esta distancia y, a su vez, adelantarle acontecimientos o mostrarle el pasado de sus personajes, o sus sentimientos, pero siempre conservando su lugar de exterioridad del relato. En cambio, si se quiere mostrar al lector un punto de vista particular, unos pensamientos más íntimos, es conveniente usar la primera persona. Así y todo, las posibilidades de elección pueden ser múltiples, como múltiples los objetivos perseguidos por quien escribe.
EL CUENTO
¿QUÉ HISTORIA QUEREMOS CONTAR? ¿CÓMO CONSTRUIMOS EL RELATO?
El cuento moderno (Poe)
Más cerca nuestro en el tiempo, los autores del cuento moderno, entre cuyos pioneros se encuentra Edgard Allan Poe, comienzan a preocuparse más por “cómo se cuenta” que por “qué se cuenta”. Casi todos los cuentos tradicionales comenzaban con una larga descripción anticipatoria del tema y a partir del Cuento Moderno esta ha sido reemplazada por una “frase gancho” que se deslizará lentamente hacia un final el cual estará estrechamente ligado con esa frase inicial. Todo lo que suceda en el cuento tendrá que ver con ese final. Hay por otro lado una economía total de recursos y todo lo que no tenga que ver con el tema principal quedará descartado. Horacio Quiroga en el punto 5º de su decálogo del buen cuentista lo resumía de la siguiente manera: “No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen la importancia de las tres últimas”. Para ilustrar el cuento moderno, un gran cuento de Poe, "El corazón relator", narrado por el escritor argentino Alberto Laiseca.
El cuento moderno presenta varias características que lo diferencian de otros géneros narrativos:
Ficción: aunque puede inspirarse en hechos reales, un cuento debe, para funcionar como tal, recortarse de la realidad.
Argumental: el cuento tiene una estructura de hechos entrelazados (acción – consecuencias) en un formato de: introducción – nudo – desenlace.
Única línea argumental: a diferencia de lo que sucede en la novela, en el cuento todos los hechos se encadenan en una sola sucesión de hechos.
Estructura centrípeta: todos los elementos que se mencionan en la narración del cuento están relacionados y funcionan como indicios del argumento.
Personaje principal: aunque puede haber otros personajes, la historia habla de uno en particular, a quien le ocurren los hechos.
Unidad de efecto: comparte esta característica con la poesía. Está escrito para ser leído de principio a fin. Si uno corta la lectura, es muy probable que se pierda el efecto narrativo. La estructura de la novela permite, en cambio, leerla por partes.
Brevedad: para cumplir con todas las demás características, el cuento debe ser breve.
Prosa: el cuento debe estar escrito en prosa.
Cuento contemporáneo
En el cuento contemporáneo, lo aparentemente mínimo o intrascendente adquiere fuerza y se transforma en el nudo del cuento. El narrador desplaza esa estructura rígida de Principio, Medio y Fin. El cuento puede, por ejemplo, comenzar por el desenlace y contar hacia atrás para luego retomar ese desenlace. Aún sigue utilizando las reglas de Aristóteles sólo que estas cambian de lugar. Así, el cuento no se ordena en base a un encadenamiento de hechos sino en torno a situaciones que crean incertidumbre. Lo más importante ya no es respetar el orden de las tres partes ordenadas cronológicamente. Podríamos decir que en el cuento contemporáneo lo más importante es la trama o sea la organización del argumento más que el argumento en sí. Un cuento de Haruki Murakami para pensar en las características, contado por Hernán Casciari:
Características principales del cuento contemporáneo:
Temas:
a) Un registro de la realidad fronteriza desde una relación vivencial y ya no tan sólo como expresión política o sociológica. Se rechaza un imaginario de identidad fronteriza colectiva.
b) Se expone el trazo de una situación psicológica límite dentro de una propuesta existencialista. Las expectativas fluctúan entre la frustración y la carencia de deseo y la aspiración a formas alternativas de sobrevivir o de trascender.
c) Presencia de los discursos de contracultura como lenguaje e ideología generacional: el culto del rock, del cine norteamericano, de la producción cultural popular y masiva mexicanas.
d) Hay una clara conciencia de solidaria ante la lucha de derechos de la mujer.
e) Humberto Félix Berumen reconoce: "el doloroso testimonio de la violencia urbana" como rasgo definitivo.
Tono: Frecuentemente acuden al sentido de parodia postmoderna, al pastiche, a un sentido lúdico del humorismo, en ocasiones un humor ácido y brutal. Se transgrede la realidad y la verosimilitud con fantasías apocalípticas o premonitorias. Se refleja lo real a través de espejos deformantes, de antiutópico.
Atmósferas: son generalmente de espacios opresivos, decadentes; o en lo psíquico recrean estados anímicos o mentales complejos, anómalos.
Personajes: surgidos de las zonas urbanas marginales, de mundos periféricos. En su elaboración se buscan los trazos memorables, sorpresivos, impredecibles, contradictorios, fluidos. Hay más interés por crear caracterizaciones psicológicas, en lugar de circunscribir a los protagonistas, a actantes o parte de una escenografía pintoresca, como ocurría con las generaciones anteriores.
Recursos narratológicos: Según Humberto Félix Berumen, buscan que haya: "en la trama: la presentación de conflictos que no conducen necesariamente a una solución o a un efecto final. Evitan lo tremebundo y finales efectistas. Se cuidan la coherencia y la verosimilitud de la trama. Se insiste en cuestiones tales como técnica literaria, atmósferas, sintaxis narrativa, punto de vista... Y si bien la redondez de la anécdota sigue siendo la preocupación central, es también el vehículo que permite la exploración formal y estilística."
Lenguaje: es una estrategia que busca la integración de los códigos lingüísticos del habla popular, de la jerga de barriada, de la experiencia dialectal fronteriza, del lenguaje cinematográfico. Establece un diálogo de homenaje y cuestionamiento con las formas de expresión de la literatura de La Onda y de la narrativa capitalina testimonial.
Fuentes:
TRES GÉNEROS LITERARIOS EN LA CONTEMPORANEIDAD: EL CUENTO en http://tresgenerosliterarioscontemporaneos.blogspot.com/2010/04/el-cuento.html.
Parra, Eduardo. “La narrativa necesaria para la puesta en palabras de la realidad humana”. Escrituras: creatividad humana y comunicación. Flacso.
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