EL NARRADOR
Un suceso puede contarse de mil maneras diferentes, cada una de ellas es un punto de vista distinto; es importante determinar quién es el narrador de la historia.
En una novela puede haber más de un narrador. Existen varios tipos de narradores:
- puede ser un personaje de la novela, en este caso el relato estará escrito en primera persona;
- puede ser un narrador que se encuentre fuera de la historia y el relato se encontrará escrito en tercera persona;
- por otra parte, el narrador puede ser solamente un testigo de las acciones;
- también puede saberlo todo, aún lo que están pensando los personajes
- Lean de nuevo el primer capítulo y determinen quién es el narrador y cómo es.
Se habrán dado cuenta que la historia de esta novela está contada desde varios puntos de vista: tenemos dos narradores que llamaremos "principales": Juan Preciado (que es un personaje de la novela) y un narrador en tercera persona, éste narrador le "presta" la voz a diferentes personajes a lo largo del texto, como en el fragmento 16. Cada una de esas historias es una perspectiva distinta de Juan Preciado o del narrador, pero todas van dirigidas a un fin común: reconstruir la historia del pueblo de Comala y de Pedro Páramo.
Juan Preciado en su calidad de narrador en primera persona, no puede saber todo lo que pasó en el pueblo de Comala pues nunca vivió ahí, él espera encontrar el pueblo tal y como se lo describió su madre.
El narrador en tercera persona tampoco sabe todo lo que piensan y hacen los personajes por eso les cede la palabra, este narrador es como la memoria colectiva del pueblo, sabe lo que pasó: porque lo oyó, se lo dijeron los participantes en el hecho o personas ajenas al acontecimiento que se enteraron de lo ocurrido, pero no fue testigo directo de los hechos.
Juan Preciado trata de explicarse los acontecimientos que le ocurren desde su llegada al pueblo, en tanto que, el narrador en tercera persona no, jamás trata de explicarnos o de justificar lo que ocurre, únicamente lo cuenta tal y como lo escuchó.
En esta novela el narrador en tercera persona no juzga, esa tarea le toca al lector, es él quién debe juntar los fragmentos, explicarlos, armar el rompecabezas y encontrarle un sentido al relato; el narrador sólo nos presenta los hechos.
Lenguaje
Cuando preguntaron a Rulfo cómo encontró la manera de escribir
Pedro Páramo, él respondió: “Tenía yo los personajes y el ambiente. Estaba familiarizado
con esa región del país, donde había pasado la infancia y tenía muy ahondadas esas
situaciones”. A propósito de su forma de escribir utilizando elementos del contexto
mexicano, Rulfo también tomó en consideración el lenguaje de los pueblos mexicanos
para realizar su narración: “El sistema aplicado […] en la novela, fue utilizar el lenguaje
del pueblo, el lenguaje hablado que yo había oído de mis mayores, y que sigue vivo hasta
hoy”. Aquí encontramos un elemento fundamental para la construcción de su obra: el
lenguaje oral de los pueblos mexicanos.
Carlos Pacheco, en su libro La comarca oral,
refiere que la oralidad ha sido una forma de mantener y desarrollar culturas populares y
tradicionales de los países latinoamericanos. Pacheco sostiene que el carácter oral de las
culturas indígenas constituye uno de los “hilos maestros de su tejido social y cultural” .
Pacheco afirma también que este hecho es clave para comprender la obra de importantes
narradores, entre los que está Juan Rulfo, quienes hicieron un abordaje contemporáneo de
lo oral y lo regional. De acuerdo a esto, la escritura de Rulfo implica una revalorización
de las culturas populares y tradicionales de su país .
La revolución y la distribución de las tierras
Rulfo vivió en una época de luchas y conflictos, los cuales sin duda
afectaron también el ambiente. Así por ejemplo, él cuenta que San Gabriel, pueblito donde
pasó parte de su infancia, fue desde el siglo XVII hasta los tiempos de la Revolución uno
de los pueblos más importantes y prósperos de la región. Después de las revoluciones, el
autor lamentó el cambio que sufrió este ambiente. Luis Harss en su artículo “Juan Rulfo o
la pena sin nombre”, cuenta que antes había un río donde los pobladores se iban a bañar y
luego no trajo más agua; los bosques que rodeaban el pueblo fueron talados; las rutas
comerciales fueron cambiadas y las aldeas se fueron despoblando. Una de las causas del
despoblamiento, señalada por Rulfo, fue que durante las revoluciones los ejércitos
concentraban a la gente de los pueblos y se la llevaban hacia otros lugares, donde
conseguían trabajo y ya no regresaban. En una entrevista el autor manifestó que él también
escribió sobre “la forma en que han caído o han quedado ciertos sitios después de la
llamada” . Esto atestigua el deterioro del ambiente mexicano, al
punto que, según Rulfo, algunas aldeas más parecían cementerios.
Finalmente, uno de los problemas más importantes del contexto en que vivió Rulfo fue
el de la repartición de tierras. Algunos historiadores consideran incluso que este factor fue
la causa principal de las luchas revolucionarias. El problema de una distribución justa de
las tierras se vino arrastrando desde la época de la colonia y no pudo ser resuelto por los
posteriores gobiernos mexicanos. Así, entre las acciones de los presidentes en el siglo XX,
Porfirio Díaz entregó tierras a compañías extranjeras; Francisco Madero creó una
Comisión Agraria para dar tierras a los que no la tenían, pero fue acusado de traición a la
Revolución y asesinado.
Luego, Victoriano Huertas tomó el mando del gobierno de forma
irregular, con lo cual aumentó el movimiento armado y aparecieron las tropas de Francisco
Villa. Luego, Venustiano Carranza tomó el mando del ejército y del país, e implantó una
dictadura. Aquí apareció el general Zapata, quien no reconoció ninguna autoridad en
Carranza y militó por una república indígena y por el reparto de tierras; él planteó e
intentó aplicar la reforma agraria.
Las luchas aumentaron hasta llegar a una crisis en el gobierno de
Plutarco Elías Calles, cuando las tierras fueron abandonadas por la grave situación del
país. Para Rulfo, el problema de la distribución de tierras no podía ser resuelto porque
sus raíces iban más allá del simple reparto de tierras. Según él, una de las trabas era que
los campesinos no estaban organizados en comunidades y ello impidió que reclamaran las
tierras. Rulfo señaló también que el campesino estaba apegado al hacendado o al patrón
con el sistema mediero que consistía en que “se sembraba la tierra, el patrón entregaba la
tierra al campesino y el campesino entregaba la mitad de la cosecha al patrón”. Todo ello
muestra cómo, según Rulfo, para solucionar este problema era preciso conocer las
tradiciones, la historia, las tierras y los sentimientos de los pobladores mexicanos.


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